"Vamos al 60 %." Es la frase más repetida en cualquier junta de obra, y muchas veces nadie sabe exactamente de dónde sale. Si el porcentaje se calcula a ojo, se cuentan solo las actividades que ya empezaron o se mezcla lo construido con lo cobrado, el avance de obra deja de servir para tomar decisiones.
Este artículo forma parte de nuestra guía de gestión de obra en México, complementa la de programa de obra y se centra en el avance físico: cómo medirlo bien, cómo compararlo con el programa y qué hacer cuando no coincide.
Qué es el avance de obra
El avance de obra es el porcentaje del proyecto que realmente se ha construido en una fecha determinada. En este artículo nos referimos al avance físico, que se mide en cantidades de obra ejecutadas y se compara con el avance programado, es decir, lo que el programa dice que debería estar construido a esa fecha.
No hay que confundirlo con el avance financiero, que mide cuánto del presupuesto se ha gastado o certificado. Cómo calcularlo y cómo interpretar la brecha entre ambos lo explicamos en avance financiero de obra.
Cómo medir el avance físico paso a paso
Paso 1: Parte del catálogo de conceptos
Cada concepto del presupuesto tiene una cantidad total (m², m³, kg, piezas) y un importe. Esa es la base de la medición: no se mide "la estructura", se mide cuánto de cada concepto está terminado.
Paso 2: Mide la cantidad ejecutada de cada concepto
Mide en campo lo realmente terminado: metros cuadrados de muro levantado, metros cúbicos colados, kilos de acero habilitado y colocado. Usa los mismos criterios de medición del catálogo; si el concepto se paga por m² terminado, no cuentes el muro a medio levantar como avance completo.
Paso 3: Calcula el porcentaje de cada concepto
Avance del concepto = cantidad ejecutada ÷ cantidad total del concepto.
